
Desde hace varios meses nos había llegado una tarjeta avisándonos que la fecha de la boda ya estaba fijada. Saqué y desempolvé mi traje, limpié mis zapatos y planché mi camisa, luego me dí cuenta de que todavía faltaban tres meses, pero yo ya estaba listo.
Luego le llegó a Alina un vestido enooorme de princesa, con brillantes, flores y una cola laaarga larga. Yo pense lo había heredado de una zarina rusa, de la cenicienta o de algún otro cuento de hadas. Sin embargo, ella decidió comprarse otro y no usar el antes mencionado.
Primero se casaron por el civil en una ceremonia un poco seca, porque así la hizo la juez en Gütersloh, tras la cual tuvo lugar una bonita comida del restaurant oriental favorito en casa de Erika con toda la familia.
A la semana siguiente corriamos de un lugar a otro preparando detalles para el evento magno: La boda religiosa.
Despues de subir y bajar mesas y sillas, poner la decoración, la cristalería y terminar con varios muchos detalles más, quedé bien cansado pero todo quedó listo. El mero día nevó mas o menos y el caos fue total!
Esta boda era toda una célebre ocasión, la sinagoga se acababa de abrir hace apenas unos meses, ellos eran el primer matrimonio judío que se casaba en Bielefeld desde 1933, Alina es la primera mujer que estudia para rabino en Alemania, Tobias es el primer estudiante para rabino que es judío y nació en Alemania, además son mis cuñados.
Como era de esperarse, la prensa estuvo presente y la boda fue todo un acontecimiento, hasta mi güera fue entrevistada y toda la cosa. Se sentía como toda una celebridad caminando por la alfombra roja.
Que buena divertida nos dimos pero la cruda del día siguiente se hizo peor cuando me dieron la noticia de que había que ir a recoger el relajito de la noche pasada, ser medio pariente de una celebridad no es una tarea fácil, no señor.
Arriba los novios!
