En la entrada pasada, conté como habiamos estado viajando y conociendo Postdam a lo largo del día, pues es día casualmente también era mi cumpleaños. Llegando a Berlin, dimos un tour nocturno en carro para que mis padres y mi tía pudieran ver levemente los principales atractivos de la ciudad mas grande de Alemania, y así los próximos días pudieran decir qué visitar.
Después de nuestra instalación en el lujosísimo Hostal, procedimos a las clásicas mañanitas seguidas de la rebanada de pastel, todos disfrazados como la ocasión lo amerita (ver foto del cumpleañero en cuestión).
Fue un excelente cumpleaños porque mis padres estuvieron conmigo en estas tierras tan alejadas de las que me vieron nacer, y así me sentía como en los viejos tiempos cuando celebrabamos reunidos en casa y apagaban la luz para que soplara a las velitas. Recibí muchas sorpresas y regalos, y el pastel que mi bomboncito me hizo estaba rete bueno (además nótese las cocas a medias de mi tía, jaja).

Feliz Navidá!
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